lunes, 6 de mayo de 2013

Familias de acogida y el día de la madre. Associació de families adoptants de la Safor


Familias de acogida y el día de la madre.




Existen niños para los que la infancia no es sinónimo de alegría y crecer es un camino de piedras. Y existen personas que les tienden su mano para ayudarles a avanzar. En el día de la Madre, damos voz a seis de esas mujeres que cuidan a menores en algún rincón del mundo como si fueran sus propios hijos.

Begoña Amate: ‘Con nosotros experimenta lo que es ser querido’

Refugiada en los brazos de su hermana mayor, Elena (nombre ficticio), de 19 meses, mira con atención a los desconocidos y les regala una sonrisa. Su madre de acogida, Begoña Amate, observa a su “princesa” con inmenso cariño. Los pasitos que da ahora entre el reconocimiento de los que la rodean son el resultado del esfuerzo y de su dedicación en exclusiva a esta pequeña “con necesidades especiales”.


    exclusiva a esta pequeña “con necesidades especiales”.
Ella, junto a su marido, Francisco Gómez y sus dos hijas adoptadas Amaia y Victoria, son una de las 13 familias de acogida de urgencia de la Comunidad de Madrid . En cualquier momento pueden recibir una llamada para que acudan a recoger a un pequeño -desde recién nacidos a niños de tres años- que no puede permanecer en ese momento con su familia biológica. A Elena, el tercer bebé que cuidan, la recogieron con tan sólo siete días.
Desde el 2010 esta pareja tiene una habitación preparada de forma permanente para recibir a un bebé y cuando llega le atienden física y emocionalmente como si fuera propio. Esta entrega surgió por un “nuevo deseo de maternidad”. Durante un viaje a Italia con la asociación Familias de Acogida escucharon en un documental testimonios de personas que realizaban este tipo de acogimiento y descubrieron una labor que les daba la oportunidad de mostrar también su “agradecimiento”. Alguien cuidó de sus hijas en Ucrania antes de que llegaran a sus vidas hace siete años, recuerdan. Y ellas, con 13 y 15 años, valoran especialmente la importancia de que esos bebés tengan desde que nacen una familia porque las dos crecieron en una institución. La delicadeza con la que la menor trata a la pequeña Elena es reflejo de ello.
“Qué suerte tienen estos niños”, le dicen con frecuencia a Begoña. Y ella, sin dudar, responde: “No, qué suerte tenemos nosotros de que podemos contar con estos nuevos hijos”. Pero son hijos que se marchan mucho más temprano que el resto. Habitualmente los bebés están unos seis meses con sus familias de acogida de urgencia, pero Elena, por las dificultades a las que ha tenido que enfrentarse, entre ellas una operación quirúrgica, ha permanecido más tiempo. “Es la abuelita del programa”, bromea Begoña.
La próxima semana conocerá a sus “nuevos papás” (de acogida permanente) y tras un mes de adaptación se marchará con ellos. Las familias de acogida de urgencia tienen muy presente desde el primer momento que es una medida transitoria hasta que se decide el futuro del bebé -si vuelve con su familia biológica, es adoptado o acogido de forma permanente- y que los pequeños se irán: “Nunca nos podemos quedar con los bebés. Les acompañamos un tramo, no toda su vida”. Y ese tiempo, aunque “no le arreglas la vida” pero “sí puede experimentar lo que es ser querido”.

Elena Marigorta: “Tenemos que ayudarle a crecer como personas”

Para esta mujer de sonrisa permanente y entusiasmo contagioso, el acogimiento es una forma de vida. Desde que se casó, ha abierto las puertas de su vivienda a personas mayores o jóvenes con necesidades y les ha atendido durante unos días. Y ríe cuando recuerda lo que su madre le dice frecuentemente: “Siempre tienes la casa llena. ¿Quién toca ahora?”.
Y hace siete años “tocaba” una madre adolescente que atravesaba un momento de gran dificultad. “Sola, desorientada” y con un bebé recién nacido encontró en la casa de Elena Marigorta una familia, pero tras seis meses de una complicada convivencia decidió marcharse y dejar a su pequeño allí segura de que Jorge (nombre ficticio) crecería mejor junto a ella que a su lado. Elena y su marido regularon esa situación y comenzaron un proceso de acogimiento permanente con el deseo de “ayudarle a crecer como persona” sin que pierdan sus vínculos con su familia biológica, con la que el futuro podrían regresar.
Tres años después, esta pareja, con dos hijas biológicas de 22 y 19 años, aumentó su familia con la llegada de Pablo (nombre ficticio), un bebé de diez meses, a quien recogieron en una residencia. “Venía con problemas” y ahora es un “elemento” de cuatro años que no para ni un solo momento, dice feliz. Mientras ella habla, él y su hermano corren y juegan al fútbol y disfrutan de la pequeña tregua que dio la lluvia a Madrid en aquel día gris de abril.
Con la acogida, asegura Elena, trata de “devolver al resto de la sociedad” lo que ella ha tenido, una “familia fantástica”. Durante esta experiencia, aunque “se pasa por momentos difíciles”, siente que se ha fortalecido la relación entre todos los miembros de su familia. “Te enseña mucho”, asegura, porque “todo lo valoras de forma distinta”. Y todos los días al despertar se lo recuerda a sus cuatro hijos: “Buenos días, qué suerte tenemos, empezamos un nuevo día juntos”.

María Estrella: ‘Soy parte de esto. Es mi vida. Es mi familia’

“Si volviera a nacer volvería hacer exactamente lo mismo que hago ahora”, asegura sin dudarlo un segundo María Estrella, enfermera que trabaja para la ONG Plan desde hace más de 18 años en las zonas de Cañar y Loja, en Ecuador. “Bueno, con más amor aún”, continúa, como si eso fuera posible. Actualmente, es coordinadora de Protección contra el maltrato y la violencia sexual y desempeña su labor directamente con niños y adolescentes que sufren esta problemática, aunque para realizar bien este trabajo, Estrella tiene que pasar inevitablemente por el trato con los adultos.
Todos en las comunidades respetan y reciben con cariño a esta mujer que cuando empezó a trabajar en Plan lo único que tenía era “su maletín, una mochila y un palo” para sostenerse al caminar. Se tiraba horas y horas en los caminos para llegar a las comunidades indígenas y poder atender a los enfermos. “A mí no me importaba ni la lluvia, ni el sol, ni el cansancio, lo más importante era ver cómo te recibía la gente completamente entusiasmada”. Prácticamente sin medios, Estrella ayudó a traer a este mundo a muchos niños y salvó la vida a otros tantos. Sin embargo, también recuerda a los que no pudo auxiliar: “lo más triste es a los niños que he visto morir. Tengo grabado en la memoria el pequeño con neumonía que murió prácticamente en mis brazos. Nada se pudo hacer”, recuerda casi para sí misma como el ejemplo del fracaso que marca.
Sin embargo, son muchas las batallas que ha ganado María Estrella trabajando día tras día como esa madre preocupada por la entrada de sus hijos al mundo de los adultos. Ella reúne a los chavales de entre 9 y 19 años de los pueblos para darles una buena educación sexual. Para eso tiene que lidiar contra una tradición machista que obliga a la mujer tras quedarse embarazada a casarse, aunque sea prácticamente una niña, ejercer de ama de casa y abandonar la escuela. Casos muy comunes y que van unidos normalmente a los malos tratos. “Poco a poco las cosas han ido cambiando. Muchas niñas terminaron el colegio, ahora son mujeres y líderes de su comunidad, trabajando conmigo han aprendido, han avanzado y han podido decir no al maltrato. Ahora ellas están formando a otras”, explica orgullosa María Estrella, que durante estos años ha preparado a más de 1.200 voluntarias y que cree que “como mujeres somos más fuertes de lo que pensamos, y podemos crear no sólo un mundo nuevo, sino dos enteros si nos lo proponemos”.
Pese al afecto y el respeto de la gente, no todo ha sido fácil para esta especie de madre sabia a la que todos escuchan. “Tuve problemas con mi hijo mayor y pensé qué pasó, ayudo a tantos niños y qué pasó con el mío”, se preguntaba hace años cuando su hijo biológico cayó en el mundo de las drogas. Se apoyó en las mujeres que tenía más cerca y “con las madres de las comunidades lloraba y ellas conmigo y con ellas aprendí a ser más fuerte; a ver los problemas con una solución detrás”, asegura aparentemente repuesta del sufrimiento y con fuerza para seguir luchando. Es esa energía, esa pasión que le pone a su quehacer diario lo que ha propiciado que muchas niñas en las comunidades lleven su nombre. Cuando llega a los pueblos la gente la saluda, la abraza, le muestra cariño y reconocimiento. Y ella siente que es ese amor lo que la alimenta. “Siento que soy parte de esto. Es mi vida. Es mi familia”, concluye feliz.

Rosalba Morales: ‘Siento que hago una labor de madre’

El despertador suena muy temprano en la casa de Rosalba Morales. A las cinco de la mañana comienza a recibir a los 16 niños de los que se hace cargo en su propio hogar. Ella es una madre cuidadora de las 140 que hay en las Casas de Cuidado Diario Infantiles en Chihuahua (México), proyecto apoyado por Unicef desde sus inicios.
“Tengo niños desde un año y medio hasta los seis. Los mayores de tres los llevamos al colegio a las 9 de la mañana y los recogemos a las 12. Luego les damos el almuerzo, les ayudamos con los deberes del cole.… Lo que haga falta hasta que los recojan sus mamás, las de verdad, a las cinco de la tarde”, resume Morales un día cualquiera en su vida como responsable de estos pequeños.
El hogar de Rosalba se ha convertido en una Casa de Cuidado Diario para dar atención y cuidado a los niños de madres trabajadoras que no tienen donde dejar a sus hijos. Ella, madre biológica al mismo tiempo –”tengo tres hijos; mi hija tiene 20, uno de 15 y uno de cuatro que ha crecido dentro de la guardería instalada en mi casa”- entiende la importancia de que “los niños a edades tan tempranas no se sientan solos o desprotegidos cuando sus papas están trabajando”. Y es ahí cuando entra en juego Rosalba. No sólo les ayuda con las tareas del ‘cole’ o da clases ella misma a los más chiquititos, también les prepara el almuerzo, les escucha cuando es necesario y les da todo el cariño que necesitan para que se sientan como en su propia casa y no echen de menos a la figura materna.
Lleva más de ocho años abriendo las puertas de su hogar a niños que la necesitan. Su mayor satisfacción sigue siendo “ver la sonrisa de los niños” y, con el paso del tiempo, comprobar que los pequeños que estuvieron a su cuidado la saludan con mucho cariño. “Tienen un buen recuerdo de mí y eso es porque tuvieron un buen crecimiento dentro de mi casa. Eso es para mí lo más gratificante”, asegura esta madre cuidadora, como las llaman en la propia organización, para concluir: “Sí, siento que hago una labor de madre con estos niños”.

Ilse Robledo: ‘Ayudarles siempre vale la pena’

Todos los días Alejandro, de cinco años, le trae una flor que arranca de camino a casa; Dévora, de 10, le escribe tarjetas y cartitas y Miguel, el mayor de 17 años, le regala dibujos con “todo el cariño” . Ilse Robledo siempre está presente para ellos, como los seis -también Álex, de 14 años, Victoria, de seis y Micaeli, de cuatro – lo están en cada momento para esta boliviana de 53 años.
Convive con ellos, les alimenta, les educa y atiende sus necesidades, físicas y emocionales. Es una de las madres SOS de Aldeas Infantiles que “acompaña” en su día a día a niños en situación de desamparo para que tengan esa infancia y esa familia a la que “tienen derecho”. Y el camino no es fácil. Son menores que son separados de sus padres biológicos y que han sufrido “experiencias trágicas y lamentables”. “Cada uno trae una realidad diferente y un carácter distinto” y tienen que convivir con “personas que no conocen”.
Ilse Robledo llegó a su vida hace tres años, cuando comenzó a trabajar con esta organización después de buscar durante mucho tiempo una ocupación orientada a la ayuda social. Y lo hace con total dedicación. Reside con seis niños en la aldea de El Escorial (Madrid) y libra dos días a la semana, en los que la sustituyen las dos personas de apoyo que comparten habitualmente tiempo con los niños. Y son esos miércoles y jueves los comparte con la familia que tiene “fuera”-su marido, su hijo de 33 años y su nieto-, a la que tuvo que “renunciar” para formar una distinta que le requería exclusividad plena. Aunque pudo hacerlo, eso sí, porque contaba con su apoyo. “No habría podido elegir entre unos y otros”, reconoce.
“Yo quiero que seas mi mamá”, le dicen en ocasiones los más pequeños. Y se enternece, pero ella tiene claro que ellos tienen “ya una madre y no pretende suplirla”. En medio de la rutina diaria, junto a las comidas, los deberes y los juegos, Ilse trata de darles la seguridad, la confianza y la estabilidad necesarias para su desarrollo personal y de la que carecían. Pero también, como en cualquier familia, hay momentos en los que asaltan las dudas.
Recuerda una ocasión en la sintió que uno de los adolescentes “le faltaba al respeto” y se planteaba con tristeza en qué había fallado como educadora. Recibió entonces la llamada de Yoni, uno de los jóvenes con el que había convivido hasta que cumplió la mayoría de edad. Una sola frase de él le devolvió la confianza y la fuerza para seguir adelante: “Ilse, eres la mejor educadora de he tenido”.
Se lo dijo a ella en aquel momento y lo repite sin dudarlo un instante cuándo se le pregunta por lo que significa Ilse para él. “Siempre me ha demostrado que me quería”, explica este joven de 19 años al otro lado del teléfono. Pequeños gestos como acercarse a su habitación para hablar con él cuando le notaba triste crearon una relación de confianza y cariño, que aún hoy, lejos de esa vivienda en el Escorial, se mantiene.
“Es muy difícil controlar los sentimientos, hay que tratar de no implicarte tanto que al final te afecte pero tampoco ser indiferente”. Como cuando se marchan, un momento que no es fácil. “Han pasado muchos niños que se han ido yendo por distintas circunstancias”, explica, pero “aunque estén lejos o estén cerca, ellos ya forman parte de mi vida hasta la muerte. Esto es lo que he anhelado siempre. Aunque lo pases mal, ayudarles siempre vale la pena”.

Elisabet Ruiz: ‘Sólo los niños dan abrazos porque sí’

Elisabet no tiene hijos pero ejerce de “mamá y de papá” desde hace cinco años todas las tardes en la ludoteca Colorearte de Save the Children en Leganés . Familias con dificultades llevan al centro a sus hijos de entre 4 y 12 años cuatro horas a la semana de forma gratuita. Algunos niños vienen derivados de Salud Mental porque sufren problemas de adaptación.
Allí aprenden a socializarse a través de diversas actividades y se reservan espacios para que puedan expresar sus emociones o pensamientos. Y muchos de ellos, sobre todo los mayores, han creado en este tiempo un vínculo especial con esta joven maestra de 31 años, a la que buscan para contarle confidencias, preocupaciones o incluso si necesitan ayuda. Y cuando se ausenta rehuyen incluso al compañero que la sustituye porque “no quieren estar con otros”.
Su implicación también les da a esos niños nuevas oportunidades. Como la ocasión en los que decidió llevárselos a la piscina o al cine y descubrió a través de sus caras de “alucinación” que muchos de ellos nunca había tenido la posibilidad de hacerlo. Pese a que más días de los que quisiera se “lleva las preocupaciones a casa”, habla con entusiasmo de un trabajo que considera enormemente “gratificante”. Y entre otras muchas cosas y especialmente, por esos “abrazos que sólo los niños dan porque sí”.
Fuente: El Mundo del siglo XXI

jueves, 11 de abril de 2013

Mamá, quiero conocer a mis padres.





Enfrentarse al hecho de explicar a tus hijos que tú no eres su padre biológico, y las preguntas que éstos seguro te harán –quiénes son mis padres, por qué me abandonaron, de dónde eran, etc.- es un momento duro y difícil
En los últimos años, ha aumentado considerablemente la demanda de personas adoptadas que buscan conocer sus orígenes. Al principio, se consideraba esta búsqueda como un fracaso en la adopción, pero hoy en día, hay un amplio reconocimiento de que la demanda responde a un interés creciente de los adoptados y que la sociedad, la Administración y el Derecho han de darle respuesta.

En el estudio realizado por la Universidad Complutense de Madrid (UCM), “El derecho del adoptado a conocer sus orígenes en España y en el Derecho comparado”, se revelan interesantes detalles sobre este tema, entre ellos, las motivaciones que llevan a los adoptados a buscar sus orígenes biológicos.
Características de los solicitantes
Según una encuesta realizada por algunas Comunidades Autónomas, el perfil típico de los solicitantes es el propio adoptado, con una edad entre 18 y 30 años. Aunque también es bastante frecuente que la solicitud provenga de algún hermano o hermana biológicos y, en menor medida, por parte de los progenitores.
Entre los motivos principales destacan, la búsqueda de información en torno a su “historia hasta el momento de la adopción”, “conocer a su madre” o “saber si tiene hermanos”. También son muy similares los motivos que empujan no ya al adoptado, sino a algún miembro de su familia biológica: en once Comunidades Autónomas se señala que es el deseo de saber qué ha sido del adoptado (ya sea hijo, hermano o nieto del solicitante). El acceso directo por parte del interesado es la forma más frecuente de acercamiento a la Administración responsable de los expedientes de solicitud.
¿Qué ocurre en otros países?
En los Estados Unidos impera la regla general de la confidencialidad de los expedientes de adopción. Sin embargo, tal regla se ve excepcionada por el denominado sistema de Registro de Voluntades. Se trata de un registro en el que las partes implicadas en el proceso de adopción y, especialmente, los progenitores, pueden registrar su voluntad a favor o en contra de que en el futuro se permita al hijo dado en adopción la identidad de los padres biológicos.
En Inglaterra y Gales, la Adoption Act de 1976 concede a los adoptados mayores de edad el derecho a obtener una copia de su certificado de nacimiento con los datos referentes a su nombre original, lugar de nacimiento, los nombres de sus progenitores y dirección de los mismos al tiempo del nacimiento, lo que permite el inicio de investigaciones al respecto.
En el ordenamiento francés, está fuertemente arraigada la figura del parto anónimo, que no es más que el reconocimiento de un derecho “absoluto” de la madre a negar su maternidad.
El Derecho italiano acoge una solución que podría calificarse de intermedia. Aunque no reconoce la figura del parto anónimo, en el supuesto de filiación ilegítima, la determinación de la filiación materna depende de la voluntad de la madre, a diferencia de la legítima.
El Derecho alemán se configura como uno de los más abiertos en lo relativo al reconocimiento del origen biológico del adoptado. Este derecho tiene carácter constitucional, por lo que se encuentra incluido en el “derecho general de la personalidad” dentro de la Constitución. Ni admite la figura del parto anónimo, ni que la maternidad se determine dependiendo de la voluntad de la madre. Todo depende del adoptado.
¿Qué pasa si encuentra a su familia biológica?
A muchos padres adoptantes les preocupa que sus hijos lleguen a encontrar a su familia biológica y la quieran conocer, ya que pone en peligro la unidad familiar creada hasta ese momento. ¿Cómo afectará al niño el conocer a sus padres biológicos? ¿Disminuirá su amor por los padres que le adoptaron? ¿Querrán sus padres biológicos conocerle a él?
Algunas de estas preguntas las responde un estudio de la Children´s Society, una de las agencias más grandes de adopción de Reino Unido, que revela datos significativos sobre las consecuencias de los contactos entre los adoptados y sus familias biológicas.
De los que recibieron información concreta sobre su familia biológica, un 85% tuvieron contacto con uno o más de sus familiares de origen, la mayoría con su madre y un 58% también con sus hermanos. Casi todos los adoptados hicieron los primeros contactos por carta o por teléfono y muy pocos “cara a cara”.
Sobre la satisfacción de dicho contacto, un 36% afirmaban sentirse “con amigos”, un 29% señalaban que “inmediatamente se sintieron como familia”, un 14% se sintieron extraños o no se habían sentido bien, y un 11% tenían sentimientos confusos. Un 7% renegaban de su familia biológica y no quisieron conocerla, y un 3% decía sentirse “liberado” tras la reunión.
Respecto a los contactos posteriores al primer encuentro, la mayoría de los adoptados mantuvieron algún tipo de relación con su familia biológica.
¿Y si son los padres biológicos los que buscan a su hijo?
En España, la Ley sobre Adopción implica la ruptura de todos los vínculos familiares y jurídicos con los padres naturales, a la par que se constituye un vínculo familiar y jurídico entre el adoptado y el padre o la madre adoptante. Eso significa que los padres biológicos pierden todos sus derechos sobre sus hijos, incluido el de buscarlos y verlos y, por supuesto, reclamarlos.
La única excepción se produce si el adoptado es hijo natural del cónyuge del adoptante, aunque el consorte hubiera fallecido, o cuando sólo se haya determinado uno de los progenitores y el adoptante sea de distinto sexo de tal progenitor, siempre que lo soliciten el adoptante, el adoptado mayor de doce años, y el progenitor cuyo vínculo haya de subsistir.
Distinto es el caso de los padres pre-adoptivos, aquellos que tienen en acogimiento a niños considerados como desamparados por las administraciones públicas, en cuyo caso los padres biológicos aún tienen el derecho de reclamarlos, y por lo tanto de verlos, aunque los padres pre-adoptivos también tienen el derecho de luchar por su tutela.
Fuentes: “El derecho del adoptado a conocer sus orígenes en España y en el Derecho comparado”, de las profesoras de la UCM Leticia García Villaluenga y María Linacero de la Fuente.

lunes, 8 de abril de 2013

KAZAJISTÁN: ECAIs acreditadas / KIRGUIZISTÁN: cambios legislativos






kazajistan

KAZAJISTÁN: ECAIs acreditadas
La embajada de España en Astana ha remitido información acerca de la acreditación de organismos extranjeros de intermediación en adopción internacional en Kazajistán.
A 18 de enero de 2013, 20 organismos extranjeros, entre ellos 5 ECAIs españolas, habían obtenido resolución de acreditación y registro ante las autoridades competentes de ese país.
Las entidades españolas son:
-        ACI: http://www.aciadopcion.org (acreditada en Andalucía).
-        IPI: http://www.ipi-ecai.org (acreditada en Cataluña).
-        Familia Universal: http://www.familiauniversal.org (acreditada en Canarias y La Rioja)
-        Le Petit Prince Interadop: http://petit.ecai.es (acreditada en Murcia)
-        Interadop-Galicia: http://interadop.adopcion.org/joomla/ (no acreditada a fecha de hoy en ninguna comunidad autónoma para tramitar con este país).
Puede consultarse esta información en la página web del Comité de Derechos del Menor del Ministerio de Educación y Ciencia: http://www.bala-kkk.kz/ru/news/2412

KIRGUIZISTÁN: cambios legislativos Kirguizistán

Se ha recibido una información, procedente de la embajada de España en Astana (Kazajstán) referente a la situación actual de la adopción en Kirguizistán.
Según dicha información, el viceministro de desarrollo social del país ha informado que, en aplicación de la Ley de 10 de agosto de 2012 sobre la ratificación del Convenio sobre protección de menores y cooperación en materia de adopción internacional, aprobado en La Haya el 29 de mayo de 1993, se ha elaborado un nuevo reglamento sobre acreditación y actividad de las ECAIs en el país.
Tras la aprobación de dicho reglamento, el Ministerio de Desarrollo Social tiene intención de anunciar un nuevo concurso de acreditación de ECAIs, cancelando todos los certificados emitidos con anterioridad.
La embajada ha solicitado información a las autoridades kirguisas sobre esta modificación legislativa. Una vez que se reciba dicha información se dará a conocer a través del Portal de Adopcións.



Fuente: Portal gallego de adopciones

viernes, 5 de abril de 2013

Los niños que son queridos !!



“Los niños adoptados no son niños abandonados”

abril 5, 2013 en De interés por adopty
Diversidad
A esta conclusión llega una de las últimas investigaciones sobre adopciones infantiles en España. Desde finales del siglo XX las adopciones en nuestro país han estado asociadas culturalmente a una situación vergonzante, y a progenitores que no podían concebir niños biológicamente. Todo ello ha hecho que se trate en nuestra cultura como algo negativo o como un tabú. Pero las principales dificultades a las que las familias con hijos adoptados se han ido enfrentando es a los continuos estudios que muestran que sus peques han sufrido un abandono y que, por tanto, van a tener secuelas grabadas en los circuitos cerebrales. ¿Qué hay de cierto en todo ello y qué podemos hacer cada uno de nosotros para entender mejor qué implica una adopción?

Las adopciones en nuestro país desde el año 2004 han supuesto un gran crecimiento, tanto en adopciones de niños españoles, como de otros países y culturas. A pesar de que aún faltan muchas cosas por hacer a nivel cultural, se va entendiendo mejor en nuestra sociedad qué implica ser padres adoptivos y niños adoptados. Y es que, lo más importante para entender bien por lo que pasan estas familias(seguro que todos conocemos a alguna) es tener información sobre las implicaciones que conlleva adoptar y ser adoptado.
Para haceros llegar las principales implicaciones en el proceso de adopción, queremos mencionar el estudio que ha realizado recientemente la Universidad Autónoma de Barcelona de la mano de una investigadora, a la par que madre adoptiva (Beatriz San Román). El estudio se basa en datos recogidos durante cuatro años de observación en el colectivo de familias adoptantes españolas.
Uno de los aspectos más importantes que nos muestra la autora es que “ser madre o padre ya no depende de una relación sexual heterosexual sino del deseo de serlo“. Y todo ello, va a tener, desde el punto de vista de las familias que adoptan, un trabajo y preparación emocional muy importante. Cuando vamos a tener un hijo de forma biológica, la madre y el padre tienen nueve meses de preparación emocional. Tienen un tiempo para hacerse a la idea del cambio que va a suponer la llegada de un nuevo miembro a la familia, para generar un vínculo con el bebé que aún no ha nacido, y de ir preparando su lugar en la familia. Pero, ¿cómo es ese proceso en los padres y madres que van a adoptar?
La autora de la investigación lo describe como un proceso psicológico parecido al del embarazo. Esta etapa de “embarazo” se iniciaría cuando los futuros padres y madres reciben la aprobación por parte de la Administración. El “nacimiento” se produciría con la asignación de un niño o niña concreta y se culminaría con el encuentro con el niño o la niña. Incluso, la primera foto que reciben del peque se asemejaría a una ecografía.
Pues bien, todas estas metáforas con el proceso de concepción y llegada al mundo de un bebé son muy positivas emocionalmente para las familias, puesto que la preparación psicológica inicial va a asentar unas bases emocionales que les ayuden a hacer frente a una de las principales barreras de la adopción: las secuelas en los niños que son adoptados.
En este sentido, diferentes investigaciones sobre la teoría del apego y la psicología pre y perinatal argumentan que “la ruptura del vínculo gestado durante el embarazo afecta dramáticamente las estructuras cerebrales de las personas adoptadas, aun cuando sean adoptadas inmediatamente después del nacimiento”. En cambio, otros autores menos extremistas consideran que es importante no utilizar el término “abandono”, sino sensación de abandono, ya que no todos los niños que han sido adoptados se perciben como niños abandonados.
En definitiva, el estudio nos muestra un mensaje con el que todos nos deberíamos quedar. Y es que si en lugar de ver a los niños adoptados como “víctimas abandonadas”, los entendiéramos como niños que son queridos y valorados por sus padres adoptivos, su proceso de adaptación sería más fácil. Y si entendiéramos que los tres han tenido un origen y procedencia distinta, y se han encontrado en el camino, ayudaríamos a que su miedo al rechazo fuera menor.


miércoles, 3 de abril de 2013

No hay padres adoptivos solo hay padres




No hay padres adoptivos solo hay padres – No hay hijos adoptivos solo hijos


manos
Esta carta está contextualizada en una adopción nacional de los años 70 :
Me piden que hable de mi condición de hijo adoptivo. Es la primera vez que escribo sobre ello. Releo la primera frase y siento que hay algo extraño en esa denominación. Como si la etiqueta de “adoptivo” primara sobre la de hijo y el adjetivo modificara de forma radical la relación padre-hijo. Yo siempre he llamado a mis padres “padres”, no padres adoptivos. Incluso escribirlo me resulta molesto y desagradable.Se me podrá decir que ellos no me han dado la vida pero la gestación es un acontecimiento que dura nueve meses y poco más.
Ser padre es mucho más que una función biológica; es permitir que un niño se convierta en un adulto, es humanizar mediante la educación, la comprensión y el cariño.
Pienso en mi vida y sólo les veo a ellos. Soy consciente que no cumplieron la etapa biológica inicial pero no tiene la menor importancia puesto que lo más autentico de mí, lo más intrínsecamente humano, se ha formado gracias a las personas que me dieron todo para que eso fuera posible.
Hacia mis progenitores, a los que llamarles padres sería un exceso, no siento ningún rencor ni odio. Sólo un sincero agradecimiento y ternura. No les conozco ni tengo intención de conocerles. No tiene sentido.
La “llamada de la sangre” es algo que no me parece razonable. Tengo la impresión que ese sentimiento responde a una busqueda de justificaciones para frustraciones que no se saben resolver. Es posible que cuando se tienen problemas con la familia adoptiva se eche mano de razonamientos del tipo de: “vosotros no sois mis padres”, “si hubiera estado con mis verdaderos padres ahora estaría mejor”. Decir esas cosas es lo más inmediato, lo más sencillo en un momento de enfado. Siempre se tiende a creer que lo ajeno es estupendo y no se piensa, ni por un instante, que hubiera podido ser peor.
Sin embargo, intentar averiguar la identidad de un padre biológico es, desde mi punto de vista, no entender lo importante de la relación padre-hijo. Es negar esa relación. Lo esencial no está en la continuidad genética, sino en el vínculo que se construye entre los padres y el hijo, independientemente de los genes de cada uno. Reducir toda la paternidad a la función procreadora es una pobre simplificación.
Mis padres me informaron pronto del hecho. Sin embargo, con ocho años yo no era muy consciente de la situación. Las dudas y las cuestiones que no se pueden responder llegaron más tarde.
La pregunta última, en mi caso, ha sido cual fue la razón por la que mis padres biológicos me dieron la vida. ¿Por amor? ¿ Una violación? ¿O un simple descuido en una noche loca?. No hay respuesta. Pero se puede vivir con ello y ser feliz. ¿Acaso no es más importante lo que uno tiene por delante y lo que puede llegar a ser gracias al esfuerzo personal y a la ayuda de quienes me lo han dado y me lo siguen dando todo ?
No hay padres adoptivos. Sólo hay padres. De la misma forma que no hay hijos adoptivos sólo hijos. Las etiquetas que se ponen detrás son, como el DNI, un mero trámite administrativo.
Fuente: serfamiliaporadopcion.org

miércoles, 27 de marzo de 2013

Adoptar, cada vez más difícil



Adoptar, cada vez más difícil


adopción internacional
Los extremeños no van a poder solicitar la adopción de niños etíopes durante una temporada indeterminada. La decisión hecha pública por la Junta en el Diario Oficial de la región el jueves pasado se repite en todo el país, porque responde a un acuerdo entre comunidades autónomas para aliviar el atasco de adopciones que se ha producido en el país africano. Un tapón que se produce porque en esa nación cada vez se tarda más en resolver las solicitudes por la cantidad de demandas recibidas y las trabas que viene imponiendo su Gobierno a la adopción internacional.
No se verán afectados por esta determinación quienes hayan iniciado sus procesos de solicitud en la región antes del 9 de julio pasado.
La medida supone una restricción más para las familias extremeñas que en el último año han visto cómo también se veta la adopción en Mali por causa de la guerra y en Ucrania porque se detectaron irregularidades. En el caso concreto de Etiopía el tapón que se pretende aliviar con el cese temporal se ha producido después de que su Gobierno haya estado dando facilidades durante años a la hora de adoptar, una circunstancia que animó a muchas parejas de todo el mundo a solicitar allí su bebé porque tardaba menos tiempo en llegar que de otros sitios.
La decisión responde igualmente al interés por proteger los derechos de los menores tal y como se recoge en el Convenio de La Haya firmado en 1993 y, con ello, al deseo de dotar de la mayor transparencia posible los procesos de adopción internacional, que es a los que más se acude. La restricción se levantará en el momento en el que la situación del país sea nuevamente analizada por la Comisión de directores generales con competencias en materia de infancia y familia, o en el momento en que existan elementos suficientes que justifiquen la modificación o revocación.
La Asociación de Familias de Adoptantes de Extremadura (Afadex) cree que la medida es positiva, sobre todo porque garantizará limpieza en los procesos.
«Ha habido países como Vietnam en los que se detectaron irregularidades», aseguró su presidenta Pilar Mayo, que precisamente espera un crío etíope desde hace tres años.
La portavoz de Afadex recordó que la misma determinación se tomó con China hace un tiempo ante la saturación de solicitudes por parte de adoptantes.
«Adoptar en Etiopía era rapidísimo hace unos años, hasta el punto que daban luz verde hasta 50 ó 60 expedientes diarios de gente de todo el mundo, pero el propio país impuso nuevas medidas que ralentizaron el proceso y llevaron a a resolver tan solo una decena de expedientes al día. En China también se aplicaron cambios y se pasó a tardar hasta seis o siete años de espera para adoptar».
En estos momentos China, Rusia y Colombia son los países a los que más acuden los extremeños a la hora de adoptar, según los datos proporcionados por la Junta de Extremadura y Afadex. Lo hacen porque aunque cuesta más dinero (la adopción nacional es gratuita) la espera es menor: entre tres y cinco años frente a los seis o más que pueden transcurrir en España y otros países hasta tener el niño en casa.
Bebés hasta 2 años
Bolivia, México, Brasil, India y Perú son los otros lugares de origen desde los que han llegado pequeños a Extremadura en el último año, aunque en mucha menor medida que respecto a los citados anteriormente como los que encabezan las preferencias.
En cualquier caso, los tiempos de espera entre la adopción externa y la interna se van igualando cada vez más por esas restricciones que imponen los gobiernos de origen.
Tardar más o menos tiempo en tener en casa a un nuevo miembro depende en buena medida de que se desee un bebé sano de hasta dos años, que es lo que casi todos los padres quieren, o que esté por encima de esa edad, que se solicite la adopción junto a sus hermanos o que no importe que tenga alguna enfermedad. En estos tres últimos casos los hijos llegan antes.
Independientemente de las preferencias, la realidad es que las adopciones se han rebajado mucho en los últimos años en el territorio nacional y también en Extremadura. La razón no se achaca sólo a la crisis sino también a la laxitud en los procesos.
«La crisis ha influido en que haya menos adopciones pero no tanto por lo que puede suponer la tramitación y viajes al país de origen sino porque sacar adelante un niño cuesta dinero», apunta Mayo que, no obstante, cree que en esa disminución de la demanda cobra más peso la tardanza en resolver los procesos.
Fuente: Hoy.es

lunes, 25 de marzo de 2013

Rusia firmará un acuerdo de adopción con España




Rusia firmará un acuerdo de adopción con España



Rusia
El ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, aseguró hoy que España será el próximo país en firmar un acuerdo bilateral de adopciones con Rusia, país que quiere reforzar el control sobre el destino de los huérfanos rusos.
“Tenemos dos acuerdos en vigor con Italia y Francia. Continúan las conversaciones para la firma de acuerdos con una serie de países. Las conversaciones más avanzadas son con España”, señaló Lavrov durante una sesión parlamentaria.
Rusia ha informado de que en el futuro sólo podrán adoptar niños las familias de los países con los que Moscú haya firmado acuerdos bilaterales, que permitan a funcionarios rusos conocer en todo momento el estado de los menores.
En el caso de España, el Defensor del Menor, Pável Astájov, aseguró en su momento a Efe que la firma del acuerdo está sólo a expensas de completar los trámites burocráticos, ya que durante las conversaciones no surgieron mayores obstáculos.
España ocupa el segundo lugar en número de adopciones en Rusia tras Estados Unidos, aunque el número de niños rusos que han sido acogidos por padres españoles se ha reducido en los últimos años debido a la crisis y al endurecimiento de los requisitos burocráticos.
Rusia se propone reducir con el paso de los años el número de niños rusos que son entregados a padres extranjeros, en favor de familias rusas, aunque en este país no hay tradición de adopción infantil.
Tras la muerte de varios niños en EEUU, con el que Rusia suscribió el pasado año un acuerdo bilateral, el Kremlin promulgó una controvertida ley que prohíbe las adopciones por familias norteamericanas.
El número de niños huérfanos registrados oficialmente en Rusia ascendió el pasado año a 118.000, cuando en 2011 eran 74.400, según informó hoy la viceprimer ministra rusa, Olga Golodets.
Además, cifró en 44.000 los huérfanos sociales, es decir, aquellos niños que tienen padres vivos que han renunciado a sus derechos como progenitores.
Golodets aseguró en su intervención ante la Duma o cámara de diputados que sólo unos 6.500 niños rusos fueron adoptados el año pasado, 2.600 de ellos por familias extranjeras.EFE
Fuente: El Confidencial